No al fuero militar

Por: Juan Antonio Hoyos

Recuerdo que cuando yo o mis hermanos teníamos una competencia de bandas de guerra en el colegio de turno,  mi papá nos repetía: “las bandas de guerra son a la música lo que la justicia militar es a la justicia” razón suficiente para no ir a ver a sus hijos hacer el ridículo.

He repetido tantas  veces ese  chiste que ya perdió su gracia, y no por que sea malo, sino porque ya no es chistoso ver cómo las fuerzas oficiales se perpetúan en el poder a través de prácticas macabras y permisos del Estado. Desde que nuestro glorioso salvador neoliberal Uribe Vélez llegó al poder, las fuerzas armadas legales o ilegales  han  atacando a la población civil bajo la insignia de la “seguridad democrática”, cometiendo crímenes horribles y acumulando poder. Sin embargo  no ha sido suficiente que muchos de los colaboradores de ése gobierno estén presos o prófugos de la justicia para que Colombia entienda que  esa política del “Todo se vale” está mal.

Ayer, Juan Lozano,  director del partido de la U, dio una alocución televisada en todos los canales (últimamente lo hace más que el minuto de Dios) en la cual apoyaba y blindaba la justicia militar, condicionando al gobierno a no retirar el fuero militar de la reforma a la justicia. Queda claro que Uribe aún dirige la política nacional como un Lord de la guerra, guiándonos por batallas sin fin y sin reglas, haciendo caer cabecillas guerrilleros sin un rumbo aparente.

No hay que vivir en esos pueblos olvidados por Dios y por el Estado para sentirse perseguido por el Ejército y la Policía. Acá en la ciudad también se siente su poder abusivo y fuera de control, piden la cédula en cualquier esquina y sin ningún permiso judicial, nos detienen en cualquier reten a cualquier hora del día, esculcan nuestras pertenencias a la entrada de cualquier lugar “público” en búsqueda de bombas, armas y drogas, nos tratan como delincuentes hasta que  demostremos lo contrario. He sido victima de policías que entran a los bares y conciertos privados intercambiando Redbull por decibeles de sonido con el dueño de turno. Y aún así los políticos sin verguenza, piden más poder para ellos, sin entender lo que esto puede provocar en un país en guerra.

Y si así es en la ciudad, el horror en el campo es inimaginable. Recientemente en Afganistán un soldado norteamericano se levantó una noche y atacó una aldea de campesinos a quienes mató sin piedad, dice que no recuerda nada de lo que sucedió, aún está libre. Ejemplos como estos,  en donde un militar comete crímenes de lesa humanidad en el contexto de una guerra sin ser acusado culpable,  son innumerables en países como Afganistán, Siria, Egipto o Colombia.

Hace unos años el M-19 entró al Palacio de Justicia, el ejército intervino  para para  retomar el palacio y, en teoría, para salvar a los rehenes. Sin embargo  muchos no sólo no fueron rescatados, sino además fueron llevados a las escuela de caballería de Bogotá, golpeados, electrocutados, asesinados y desaparecidos. En 2009 El coronel plazas fue condenado  a prisión por ordenar estos crímenes, pero el día que se emitió la orden, fue remitido a la clínica de urgencias de la Fuerza Aérea Nacional donde el psicólogo le recetó estrés y presión mental. El Coronel no fue trasladado a prisión. La juez que dictó la sentencia fue amenazada junto con su hijo. Tras la valoración de un psicólogo de la Corte Suprema que declaró al Coronel en buen estado mental, fue condenado a 30 años de cárcel. A las poca horas del anuncio el presidente Uribe condenó el veredicto en TV nacional, defendió al coronel acusado de desaparición forzada y deslegitimó  a la justicia.

Esto es sólo un ejemplo de lo cruel y violenta que puede ser la guerra por parte y parte. La televisión y los políticos nos hacen ver a los soldados como héroes de la patria, pero deberíamos verlo como lo que son:  jóvenes pobres de bajos recursos y sin estudio, que se reclutan para no tener que robar y que son enviados al monte tras apenas 3 meses de entrenamiento, jóvenes armados, con algo de educación básica y de apenas 18 años, que tienen una versión diferente de la justicia y una educación militar sin fundamento, donde cualquier campesino o estudiante que defienda sus derechos es el enemigo. Y esos jóvenes son los que pagan por las malintencionadas y atroces acciones y órdenes de coroneles y generales, que sabe mejor que nadie que la guerra es su negocio.

Entonces llega el horror, un policía es sorprendido matando a su esposa y dejando herida a su hija, 7 militares violan y matan a 3 niños o un joven de Soacha aparece muerto en Ocaña, el estado da la cara y pide perdón y los culpables de repente desaparecen, algunos pagan unas penas ínfimas, otros son protegidos por el establecimiento y se protege su identidad. No olvidemos que el Presidente de hoy, es el Ministro de Defensa de ayer, el segundo al mando de esas fuerzas militares que desaparecieron, violaron y pagaron un millón de pesos por cada falso positivo y que es el el mayor defensor del fuero militar.

Número de militares condenados en 2011 (imagen Revista Semana) más del 50% aún están activos.

Es cierto que yo no he visto la guerra de cerca, ni conozco lo que hay que hacer en el monte para poder salir con vida. Pero no es justo darle más poder al poderoso, legalizar los horrores de la guerra y deslegitimar a las Cortes. En un país donde el pobre es culpable a menos de que se compruebe lo contrario, el poder militar y policial solo hace mas daño. Imagine que cada gremio tuviera su propia justicia, cada brazo del poder tendría su propia versión del delito, sus propias leyes; entonces, no existirá una justicia única, sino muchas, cada quien con su ley en un país sin ley.

Y mientras los horrores se repiten, los culpables descansan en hamacas mientras siguen recibiendo su sueldo, sólo porque estaban “cumpliendo con su deber”. Hace más o menos un año la revista semana tuvo acceso a la cárcel de la base militar en Tolemaida, lo que encontró no tenía nombre. Cabañas de descanso, permisos de salida, militares condenados que aún permanecen a la nomina del gobierno, celulares, televisiones y hasta un mini mercado administrado por uno de los presos. Así trata la justicia penal militar a sus asesinos.

Para que en Colombia haya justicia, la justicia debe ser repartida por igual. El fuero militar sólo recrudece la guerra, hace más fuerte a jóvenes armados que no saben por qué están allá afuera luchando, que son enseñados a acabar con cualquier campesino y que no entiende que el verdadero enemigo es la guerra misma, que el negocio más rentable del Estado colombiano y estadounidense es la guerra en las montañas de nuestro país, y ellos, los militares, sus empleados.

Como ciudadano colombiano, alzo mi voz en contra del fuero militar y exijo el derecho de caminar por las calles sin ser interrogado en una esquina, exijo también que sean juzgados por la jueces ordinarios  los policías del Esmad que asesinan estudiantes y líderes indígenas y a los soldados que violan y desaparecen campesinos con cara de guerrillo, y los invito a que no escuchen las palabras de Juan Lozano, a que rechacen la política de la guerra y la propaganda del soldado superhéroe, ¿acaso no recuerdan que las desapariciones en Chile, Argentina, Alemania y España durante las dictaduras militares las hicieron estos mismos superhéroes repletos de poderes y fueros?

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Comments
5 Responses to “No al fuero militar”
  1. juaned dice:

    hey maestro, en colombia la justicia no existe, no es un tema de si es militar o no. la justicia no existe y punto. Los mas afectados sin duda son las personas mas pobres.

    Me parece muy mal argumentado este tema, estoy viendo el otro lado extremo de la moneda. Cuando sera que en colombia somos objetivos y abordamos el problema real y dejamos de señalar quien tiene la culpa y porque. EL PROBLEMA es que en colombia no hay justicia sea del lado que sea. MUY MAL ARGUMENTADO ESTA COLUMNA CERO CREDIBILIDAD.

  2. juan hoyos. dice:

    Entonces si no hay justicia porque recrudecer el fuero?.

    Lo que esta mal argumentado en incredulo es su comentario, mi columna esta hecha a base de articulos de periodistas creibles, una infografía de la revista Semana (ganadora de un premio Simón Bolivar por la nota de la carcel en Tolemaida) y una foto de un policia recibiendo un redbull tomada por mi.

    ¿No será que le duele la verdad? a mi si, me duele mi país.

  3. juaned dice:

    Militares y civiles la impunidad es el común denominador en Colombia, es trasversal a todo el sistema judicial, no es una cuestión de rojo o azul, derecha o izquierda, dictadura o democracia, militares o guerrilleros. Creo que esa es la discusión que debería estar sobre la mesa.

  4. Pedro Perez dice:

    Por favor esto no se puede quedar en un simple artículo, marchemos, manifestémonos…como puede ser posible que después de tantos falsos positivos le estén dando más “permiso para matar”….no señor usemos todas las herramientas informáticas y el voz a voz….no permitamos más impunidad en nuestro país….

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